ABORTO Y SU DESPENALIZACIÓN

ABORTO Y SU DESPENALIZACIÓN, La Prensa, 18 de febrero de 2018. https://www.prensa.com/opinion/Aborto-despenalizacion-Panama_0_4966003400.html

El aborto es un delito que protege la vida del que está por nacer (C.P. 2007), y es castigado en tres situaciones: 1. aborto causado por la misma mujer o consentido por ella (de uno a tres años de prisión); 2. aborto causado por un tercero con el consentimiento de la mujer (de tres a seis años de prisión); y, 3. aborto causado por un tercero sin o contra el consentimiento de la mujer (de cuatro a ocho años de prisión, agravándose la pena por los medios empleados o cuando el compañero es el conviviente).

En materia de política criminal del aborto se han establecido distintos sistemas para autorizar su práctica, uno de ellos es el sistema de las indicaciones (por causas médicas, eugenésicas, socioeconómicas o éticas); el otro es el sistema del plazo, en virtud del cual el aborto practicado por un médico en centro hospitalario y con consentimiento de la mujer embarazada dentro de un determinado límite de tiempo (generalmente antes de las 12 semanas) es considerado un hecho lícito o impune.

En el derogado Código Penal de 1982 se llegó a despenalizar el aborto en tres situaciones con carácter innovador, las cuales también aparecen en la legislación vigente (Art. 144 C.P. 2007): a) por razones terapéuticas, es decir, por causas graves de salud que pongan en peligro la vida de la madre b) por indicación eugenésica, que pongan en peligro el producto de la concepción, evitando que el hijo por nacer nazca deforme o con serias anomalías físicas o psíquicas que pueden tener origen en muy diversas causas, y finalmente por indicación ética, es decir, el embarazo que es producto de una violación.

El aborto realizado en cualquiera de los supuestos anteriores no es punible, se respeta el derecho de la mujer a rechazar o aceptar la maternidad, al prever que ella debe dar su consentimiento. En el caso de la mujer embarazada como resultado de una violación, se reconoce que la maternidad no puede ser impuesta y que la mujer no tiene derecho a conservar su hijo. El aborto debe ser autorizado por la comisión multidisciplinaria (1988) cuando se trate de aborto terapéutico y eugenésico, mientras que en el aborto ético debe realizarse dentro de los dos primeros meses de embarazo, y en todos estos casos debe llevarse a cabo por un médico en un centro de salud, el cual puede alegar la objeción de conciencia.

Ahora bien, la reciente recomendación del Comité de Naciones Unidas para los Derechos de los Niños de que se despenalice el aborto en Panamá, en todos los casos para garantizar que las jóvenes y niñas tengan derecho a un aborto seguro, se visualiza como un asunto de derechos humanos, pues se pone en peligro su vida y salud. Queda claro que el alcance de la despenalización no está por lo menos ahora determinada, y se identifica con el aborto libre, lo cual es debatible tanto a nivel legal como ético, religioso y moral, so pretexto de salvarguardar la vida y salud de las jóvenes y niñas.

Con ello se pone en evidencia un conflicto de derechos sobre la personalidad moral del no nacido y sobre el derecho de autonomía de la mujer (mayor valoración en el aborto terapeútico), que en otros casos, como sucede en la doctrina penal, se resuelve como una situación de estado de necesidad o de inexigibilidad.

En conclusión, ya contamos con una despenalización del aborto, porque aunque muchos no lo sepan, la vida del que está por nacer cede a los derechos de la mujer por razones de salud o del bienestar, y la mujer puede optar libremente por el aborto, tanto terapeútico como eugenésico y ético.

El autor es catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Panamá